Lo grotesco. Su realización en literatura y pintura (La balsa de la Medusa nº 174)

El terror nos asalta con rigor precisamente porque se trata de nuestro propio mundo, de manera que l. a. confianza que depositábamos en él no resulta ser más que una apariencia. Simultáneamente tenemos l. a. sensación de que no podríamos vivir en ese mundo de repente transformado. No se corresponde con lo grotesco el miedo a l. a. muerte, sino el pánico ante los angeles vida. Y a l. a. estructura de lo grotesco pertenece los angeles abolición de todas las categorías en que fundamos nuestra orientación en el mundo. Desde l. a. ornamentación renacentista hemos asistido a los angeles plasmación de procesos perdurables de disolución: los angeles mezcla de ámbitos y reinos bien distinguidos por nuestra percepción, los angeles supresión de lo estático, l. a. pérdida de identidad, los angeles distorsión de las proporciones «naturales», and so on. Y en l. a. actualidad se han sumado a aquellas otros procesos más de disolución: los angeles anulación de l. a. categoría de cosa, l. a. destrucción del concepto de personalidad, el derribo de nuestro concepto de tiempo histórico.

Lo grotesco. Su realización en literatura y pintura es, con l. a. obra de Baudelaire y Bajtin, uno de los textos fundamentales para entender esta categoría. Kayser analiza el desarrollo de lo grotesco en los angeles literatura y en los angeles pintura, y, tras estudiar sus precedentes, El Bosco, Bruegel, afirma que lo grotesco es una creación plenamente moderna, que encuentra su marco adecuado y su punto de partida en el Romanticismo.

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El último en llegar es el más joven y por eso aún no ha tenido tiempo de ahorrar tanto como los otros. Pero este defecto lo compensa conjurando en su prefer �un nuevo poder mágico»: l. a. algo envejecida pero acaudalada hija de su lavandera, Züs Bünzli. Züs es un personaje raro. Algo más de una página necesita el narrador para describirnos su variopinto tesoro y aún más espacio para l. a. descripción de su no menos abigarrado ajuar doméstico, dentro del cual llama l. a. atención un templete chino que le montó un pobre artesano encuadernador de libros, pues resulta que Züs ya ha tenido varios admiradores.

NewYork, 1975. Rudolf Wittkower, �Die Wunder des Ostens: Ein Beitrag zur Geschichte der Ungeheuer (1942)», en Rudolf Wittkower, Allegorie und der Wandel der Symbole in Antike und Renaissance, Köln 1983, pp. 87-150. Zakiya Hanafi, The monsters within the computer. Magie, medication and the very good within the clinical revolution, Durham, 2000. eight. Arabesco, caricatura, capriccio y otras formas análogas Karl Arndt / Gerd Unverfehrt (eds. ), girls, Lords & Lumpenpack. Englische Karikaturen aus der Sammlung Boeddinghaus, (Kunstsammlung der Universität Göttingen 15.

En contraste con los aspectos acostumbrados con los que se suele asociar l. a. concept de Revolución Francesa (como acontecimiento político en Francia, como terremoto common, como revolución por antonomasia) se añade el esbozo de un nuevo aspecto: También se l. a. puede bien considerar como el punto intermedio y l. a. culminación del carácter nacional francés, en los angeles cual se hallan fusionadas todas las paradojas que forman parte de él; como el más aterrador grotesco de ese tiempo en el que los más hondos prejuicios y los presentimientos más violentos se entremezclan dando lugar a un caos gris o se entretejen del modo más bizarro para alumbrar una monstruosa tragicomedia de los angeles humanidad.

L fue el comentarista y recitador del prólogo de l. a. tragedia Der Mensch (El hombre), para los angeles que el autor, único amigo de nuestro narrador y sereno, no había encontrado editor. Quería ser divertido, o eso nos cube Hans Wurst con ocasión del prólogo, quería ser tan divertido como para morirse de risa, �por más que el autor haya dispuesto el asunto de un modo tan serio y tan trágico». Ahora bien, con esos constantes comentarios se cierne sobre nosotros un peligro: l. a. explicación del contenido grotesco de las escenas conlleva l. a. adquisición o adjudicación de un sentido.

Pero los angeles prueba de que en este género lo grotesco puede alcanzar su verdadera realización formal nos los angeles habría de proporcionar otro romántico. l. a. reverencia de ese romántico hacia su genial antecesor se verifica ya en el nombre que quiso a dar al género: cuentos nocturnos. Y bajo ese rótulo llegó a firmar E. T. A. Hoffmann una compilación de sus relatos21. 17. H. Füssli, El íncubo, 1781, Detroit, Institute of Arts. Los cuentos nocturnos Los Nachtgeschichten (Cuentos nocturnos) de Hoffmann aparecieron en 1817.

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